Las festividades y la gastronomía se dan cita. Tantas fiestas a repetición se suben a la cabeza. El corazón del Allier también late al ritmo de los grandes y pequeños eventos pintorescos, típicamente franceses. La música, el cine, el teatro, los acontecimientos deportivos, las fiestas tradicionales, los mercados, ferias y mercadillos de antigüedades animan la visita … todo contribuye.
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Eventos
Jazz dans le bocage pasea por una quincena de pueblos del Borbonés su excelente abanico de artistas internacionales. El notable programa de la Opera de Vichy, los Automnales de Souvigny, los festivales de las Nuits Musicales du Bourbonnais o las prestaciones de Rock Préserv’ en Broût-Vernet, dan fe de la vitalidad musical del departamento. El Festival de Gannat reúne en el mes de julio a decenas de miles de personas entorno a artistas de todos los continentes, de todos los pueblos, para fomentar la tolerancia y la fraternidad. La Feria Medieval de Souvigny y la aventura teatral de Hérisson contribuye a la animación del departamento.
Moulins rinde homenaje al séptimo arte acogiendo en el mes de octubre el Festival Jean-Carmet. Por último, el lado pintoresco con el festival Vitícola y Gastronómico de Saint-Pourçain, invita al visitante a una colorida fiesta tradicional en un ambiente siempre campechano.
Le PAL

La sensación de embriaguez surge igualmente en plena Sologne borbonesa, en el PAL, primer centro turístico de Auvernia. Se trata de un sorprendente parque de atracciones y de animales destinado a la familia y que recibe a más de 400 000 visitantes cada temporada para descubrir las 25 atracciones en las que cohabitan medio millar de animales del mundo entero.
De gastronomie
La gastronomía también ocupa un lugar de honor en el Allier. Los productos locales son de alta calidad: buey charolés, pavo de Jaligny, paté a las patatas, pompe aux grattons, quesos de Cérilly y de Chambérat, dulces celebres, pastillas de Vichy y Palets d'or al chocolate, mostaza de Charroux… El vino no podría pasar desapercibido. El Allier puede jactarse de poseer el Saint-Pourcinois, uno de los viñedos más antiguos de Francia. En el pasado, este viñedo abastecía a las mesas reales y papales. Actualmente conquista a los paladares más finos por su simplicidad y las notas afrutadas de sus vinos blancos de Tressallier, cepa local única. Sus tintos y rosados ligeros para beber frescos en la mesa, no podrían ser tampoco olvidados.
Los numerosos restaurantes de calidad, bien gastronómicos o de comida tradicional (Logis de France, Fermes Auberges…) han sabido acomodar hábilmente estos productos en recetas suculentas. Reciben a sus clientes con completa amabilidad para suculentos festines. Hay que saber llamar a las puertas adecuadas.
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